La relación del cliente con el arquitecto

Parte esencial del éxito de una reforma o toda una obra es la buena relación que logre tener el cliente con el arquitecto. Debe haber plena cooperación y confianza entre las dos partes para que la tarea pueda llevarse de la mejor manera posible.

Es muy importante que entre las dos parte se suscriba un contrato escrito en el que se detallen con claridad las obligaciones de cada uno, es decir las tareas a cargo del arquitecto, y los honorarios y formas de pago que el cliente dará. Es mejor que todo queda claro desde el comienzo de la relación laboral entre ambas partes.

Además, como cliente, debes saber que existe un código de ética vinculado a los arquitectos, el cual incluye disposiciones como las siguientes:

  • No ofrecer la prestación de servicios que sean dudosos o imposibles de cumplir, ya sea por razones técnicas, jurídicas, económicas o sociales.
  • No asumir funciones de director y de contratista total o parcial de una misma obra.
  • Respetar y mantener en secreto toda circunstancia relacionada con el cliente, salvo en caso de que tenga la obligación legal de hacerlo.
  • Subsanar los errores que él mismo haya cometido, así como responder civilmente por los daños y perjuicios de los que él sea responsable.
  • Manejar con toda discreción los fondos de los que dispone por parte del cliente